Como en los últimos años, mi aporte a la comida de navidad va a ser un pate de foie casero. Tal vez no sea el menú mas adecuado para una noche de 30 ºC pero me gusta. Tiene la gran ventaja de poder ser trasportado en el auto sin peligro de que se derrame sobre la alfombra. La fórmula que sigo es de libre interpretación y con muy pocas acciones premeditadas. Aunque mas o menos se como encarar el trance, cumplo con el ritual de preguntarle la receta por telefono a Tinés, una persona muy erudita en lo que se refiere a procesar alimentos. Escucho las instrucciones como la primera vez, intercambiamos algunas ideas y lo mas habitual es que terminemos hablando de cualquier cosa, concluyendo la conversación súbitamente con un breve despedida, o sin ella. Depende del apuro.
Lo mas importante, como en todo, es la calidad de los ingredientes. Con una buena materia prima se hace mas fácil llegar a un final feliz. Para el caso vamos a necesitar mas o menos 1,5 kg de hígado de ternera o bovino equivalente, 300 g de panceta salada, 250 g de manteca, una cebolla grande o dos chicas y ajo. Si consiguen échalotes se puede reemplazar parte de la cebolla. Lo primero es cortar el hígado en cubos regulares de ~4 cm de lado cuidando de dejar aparte todo vestigio de tejido conectivo, lo mas limpio posible. Igualmente hay que cortar la panceta y las aliáceas. Es irrelevante la prolijidad del corte, si es importante la limpieza. Todo esto hay que colocar a baño maría y removerlo periódicamente. No hay que olvidarse de la sal, pimienta negra, tomillo y laurel. La sal y la pimienta siempre convienen ajustar al final. La sal para no pasarse y la pimienta para que el plato conserve el aroma que se perdería en la cocción. Aporta bastante una cuacharada de mostaza, si es de Dijon mejor, yo le puse Savora y algunos granos de mostaza. También le agregue un chorro de champagne que tenía abierto en la heladera. Se le puede incorporar una copa de jerez o brandy que le queda bien. Hay que estar muy atentos al punto de cocción del hígado, si se pasa el resultado es muy triste, nuestro pate nunca será lo que pudo haber sido. Tiene que esta bien cocido por donde se lo mire pero jugoso, apenas tome un color homogéneo hay que retirarlo del fuego. En este punto se incorpora la manteca que se mezclará prolijamente. La manteca no debe cocinarse para que mantenga su condición de emulsión. Seguidamente hay que licuar toda la mezcla con procesadora, minipimer o licuadora hasta que tome la textura deseada. En esta instancia tenemos la oportunidad de ajustar los condimentos y el recurso extraordinario de usar o no crema de leche, that is the question. Está en la conciencia y en el gusto de cada uno usarlo. Este elemento aporta textura y equilibrio pero al mismo tiempo amortigua demasiado los sabores, resultando muchas veces demasiado untuoso. Siempre tomo la decisión a último momento, evaluando la condición de la mezcla , imaginando como va a quedar. Antes de que se enfríe hay que ponerlo en el recipiente definitivo, necesariamente de un material neutro, de vidrio o cerámica por ejemplo. Hay que cubrirlo con cuidado con gelatina, manteca de cerdo o mas fácil, film de polietileno como en mi caso. El aire y los metales le hacen mal. Una vez que tome temperatura ambiente, a la heladera y listo. Ahora a limpiar el caos que quedó en la cocina no sin antes servirse otro trago de lo que uno estuviera bebiendo.
Feliz Navidad a los amigos y ocasionales lectores. Buena suerte y hasta luego.


